miércoles, 6 de marzo de 2013

"De cernícalos y de hombres"

Parafraseando el título de la novela de John Steinbeck, lo que nosotros hacemos no sería posible sin la colaboración involuntaria de los cernícalos primilla. Los pobres cernícalos, después de un largo viaje migratorio de miles de kilómetros se ven sorprendidos en su dulce sueño por dos científicos ávidos de estudiarlos (Jesús y yo). La captura de hoy no ha sido del todo perfecta y nos ha dejado un sabor agridulce. Todas las trampillas... menos una... funcionaron. Capturamos 6 cernícalos, tres machos y tres hembras. Dos hembras estaban sin marcar y las hemos equipado con sus correspondiente anillas con RFID. El RFID (Radio Frequency IDentifier) es un trasponder pasivo que es leído de manera automática por la antena en la entrada de la caja. Los otros cuatro, tres machos y una hembra estaban ya marcados. Son por lo tanto "controles".

Les hemos hecho una foto carnet, ya que no hay nada como conocer íntimamente a tu sujeto de estudio. Las nuevas incorporaciones a la colonia son B[F.H] y B[F.J]. Los controles son B[F.G], B[A.B], B[C.Z] y B[A.D].

B[A.B] y B[A.D] son particularmente interesantes. El primero es un macho al que llevamos siguiendo varios años. El año pasado Jesús lo equipó con un GPS y tenemos registrados algunos recorridos de caza. La hembra B[A.D] ha sido una pequeña sorpresa. A pesar de estar durmiendo en una caja y tener RFID no habíamos registrado lecturas (algunas antenas no funcionan... muy mal). Para sorpresa nuestra la hembra llevaba arnés. El arnés es una especie de "cruzado mágico" de cinta de teflón donde se coloca el GPS. A esta hembra la marcamos y seguimos con GPS el año pasado, pero no se reprodujo en la colonia y terminó desapareciendo con el arnés puesto. Bueno, es una buena noticia ver que el arnés no le ha producido ningún daño después de tantos meses.

La trampilla que falló era la más importante. En esa caja dormía una hembra que se escapó el año pasado con un GPS puesto. No estamos seguros si aún lo lleva; pero es de sumo interés recuperarlo. Por una parte por recuperar el aparato que vale un dinerillo (y tal y como está la ciencia de recortes....). Por otra, por recuperar los datos que grabó la primavera pasada. Y finalmente, también, por asegurarnos que el dispositivo no le está causando ningún perjuicio. En fín, hay que seguir intentándolo.

Originalmente publicado el 06/03/2013 por Javier Bustamante Díaz