miércoles, 13 de marzo de 2013

Atrapar a un primilla

Atrapar un primilla puede resultar una tarea fácil o difícil, depende de como se mire. La experiencia demuestra que en determinados momentos parecen dejarse coger en los nidos con suma facilidad. Pero, basta que uno quiera capturar a un individuo concreto para que resulte ser una tarea casi imposible. Hemos capturado primillas en sus nidos, especialmente durante las noches antes de que realicen la puesta, o cuando ya están incubando, sin ningún tipo de artilugios, en los huecos de las ventanas del silo. Tras la instalación de las cajas, es incluso más fácil (ya que no te ven llegar). Pero los individuos aprenden, la segunda vez es más difícil, y la tercera imposible. En las cajas es posible deslizar una trampilla rígida y bloquear la entrada cuando están dentro. Pero en ocasiones hemos comprobado que parecen saber cuando estámos en el edificio y se resisten a entrar en la caja nido. Hemos probado con una trampilla flexible que deja entrar pero no salir (un acetato, una radiografía); pero rápidamente se aprenden el truco. Finalmente, después de muchas probatinas, optamos por unas trampillas de caída, tipo guillotina accionadas por un servo. El diseño final es obra de Jesús Hernández-Pliego y Manuel Vázquez (EBD). El servo está controlado por un microcontrolador (Arduino) y es posible enviar a distancia una orden para liberar una o varias trampillas a la vez. La orden se puede enviar desde cualquier punto que haya una conexión a internet. De manera que no necesitamos acercarnos al edificio. En ocasiones hemos disparado las trampillas desde Sevilla (a 40 km del silo) cuando por las cámaras veíamos que el individuo que nos interesaba capturar estaba dentro. La caja queda casi a oscuras, así que el cernícalo no sufre mucho estrés y no se molesta al resto de los individuos de la colonia.